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 País por país - Filipinas
 Informe 1996

 

Más Crecimiento, Menos Empleo

Leonor Magtolis Briones
Freedom from Debt Coalition

En Metro Manila, Filipinas, enormes rascacielos se elevan en medio de una actividad febril de construcción. Al mismo tiempo, se extienden comunidades de ocupantes ilegales ("squatters") absorbiendo las "villas" residenciales de las clases medias y altas. El mundialmente famoso montón de basura, la Montaña Humeante, está siendo excavada para hacer lugar a un proyecto habitacional de bajo costo, mientras rápidamente se acumula otra montaña de basura en Ciudad Quezon. Se hacen fiestas rutilantes y recepciones en enclaves exclusivos, y simultáneamente, afuera, los niños de la calle entran y salen velozmente entre los vehículos, vendiendo cigarrillos, o a sí mismos, o simplemente mendigando.

Vastos tramos de tierra estéril y vacía dan la bienvenida al visitante en las provincias de Pampanga y Zambales, golpeadas por el 'lahar', escenarios de la erupción del poderoso Monte Pinatubo. Al mismo tiempo el que fuera lugar de ubicación de la antigua base de E.E.U.U. en Zambalee, convertida ahora en zona de procesamiento de exportaciones, así como también destino de turistas, bulle y revienta de actividad.

La devastación provocada por los desastres naturales, combinados con el abandono tradicional de la agricultura y de los granjeros, ha arrastrado multitudes de desempleados rurales hacia las ciudades. Cada día, miles de profesionales y estudiantes universitarios dejan el campo y se atreven a afrontar el azar amenazante en las grandes ciudades de Asia, Medio Oriente, Estados Unidos y Europa.

Esto es Filipinas, un país en desarrollo, tierra de buenas y malas nuevas, más crecimiento y menos empleos.

Por fin... ¿recuperación económica?.

En julio de 1995, el Presidente de Filipinas Fidel V. Ramos informó triunfante en su discurso sobre el Estado de la Nación en 1994, que el PBN per capita creció a 5,1%. Durante el primer trimestre de 1995, creció en 5,5%. Este logro fue elogiado por instituciones multilaterales, el sector empresarial y los medios de comunicación locales e internacionales. El gobierno anunció que la recuperación económica ya se había logrado. Se proyectaba que para el año 2000, Filipinas alcanzaría definitivamente el estado de país NIC, y se uniría a los tigres de la economía en Asia.

Pobreza en medio del crecimiento.

Mientras el Presidente Ramos informaba al congreso sobre el aumento del PBN, 100.000 manifestantes iracundos se arremolinaban afuera, blandiendo pancartas y carteles que señalaban que el PBN era en realidad del 70%. Pero para ellos el Producto Bruto Nacional (GNP en inglés) significaba "Gutom na Pilipino", o sea Filipinos Hambrientos. Porque aún cuando crecía el PBN,un estudio de las Estaciones de Clima Social, una respetada institución de investigación, mostraba que más del 70% de los filipinos se consideran a sí mismos pobres, es decir aproximadamente 49 millones de personas.

Las estadísticas oficiales del gobierno calculaban la incidencia de la pobreza en 1994 en el 35,7%, o sea 4.558.974 familias sumando aproximadamente 27,5 millones de individuos. Estas cifras se obtuvieron luego de que la fórmula para calcular umbrales e incidencia de la pobreza fuera modificada en medio de críticas de las ONGs y los economistas.

Filipinas refleja la paradoja de muchos llamados países en desarrollo de ingreso medio: la pobreza, el desempleo y la desintegración social superan a los logros en crecimiento económico.

El Filipino más pobre.

La pobreza tiende a prevalecer más entre las minorías culturales y las comunidades no-Cristianas. Así, en tanto el gobierno informa sobre una disminución de la incidencia de la pobreza en 10 regiones, se registran incrementos de un 9,8% en la RAMM - Región Autónoma de Mindanao Musulmán, un 6,6% en la RAC - Región Autónoma Cordillera donde viven minorías culturales no musulmanas, y un 1,3% en la Región I, en Luzón Norte.

La pobreza entre las minorías culturales es en gran parte resultado de décadas de abandono por parte del gobierno, de políticas discriminatorias, así como de conflictos armados internos. No es sorprendente que la RAMM tenga el mayor nivel de incidencia de pobreza del 60,5%. Le sigue la RAC, donde viven minorías culturales no musulmanas, con el 55,4%. La región 12, ubicada en Mindanao Central, hogar de las comunidades Musulmanas, tiene una incidencia de pobreza del 54.8%.

Estas regiones han visto generaciones de rebeliones sangrientas que fueron aplastadas violentamente por el gobierno. Como en todos los casos de conflicto armado, civiles inocentes, particularmente niños y mujeres han sido objeto de brutalidades por décadas de violencia. Debieron abandonar sus hogares y granjas, mientras muchos morían en el fuego cruzado o eran utilizados como rehenes inocentes. En un escenario tal, el resultado y consecuencia inevitable es una pobreza abrumadora.

Distribución del ingreso.

Las estadísticas del gobierno sobre distribución del ingreso confirman este panorama oscuro de pobreza en medio del crecimiento. En 1994, el 20% más rico de la población acaparaba el 52,4% de la renta nacional total, mientras que el 40% inferior de la población tenía que sobrevivir con sólo el 13,56% de la renta total.

El coeficiente GINI, una medida de la disparidad de ingresos confirma aún más las funestas noticias sobre la pobreza. En 1988, un año de "boom" para la economía filipina, el coeficiente GINI era 0,4446; en 1994, un año también de crecimiento, el coeficiente GINI subió a 0,4539.

Las estadísticas frías ayudan a explicar las imágenes contrastantes de las Filipinas: piscinas en "villas" exclusivas y suciedad inimaginable en colonias superpobladas de ocupantes ilegales sin agua; distritos comerciales cubiertos totalmente de luces y aldeas rurales cubiertas por un manto de oscuridad, teléfonos celulares, internet, TV cable celeste, y desiertos creados por el lahar y devastados por los tifones, personas que comen cinco veces al día y otras que apenas consiguen una comida diaria -- todo en Filipinas.

Es evidente que el crecimiento económico no empalma automáticamente el abismo sin fondo que separa a los absolutamente pobres de los mega-ricos. No puede zanjar la brecha sin fondo que condena a 27.5 millones de filipinos a la penuria sin intervención del gobierno, la sociedad civil ni la comunidad internacional.

Desempleo Creciente, Subempleo Persistente.

En 1992, el desempleo, tal como lo define el gobierno de Filipinas, era de un 9,8%. El crecimiento del PBN per capita en ese momento se registraba en un 0,06%. Para 1993, con el dramático creciminto a 2,77% en el crecimiento del PBN per capita, el desempleo bajó ligeramente al 9,3%. Al terminar 1994, con un crecimiento aún mayor del 5,1%, el desempleo paradojalmente creció al 9,5%. (ver Cuadro 1). En Abril de 1995, con el PBN creciendo aún hasta el 5,5% el desempleo subió como balazo al 11,9%.

Cuadro 1. Población por Hogar de 15 años o más y Situación de Empleo
(en 000 excepto tasas)

Indicador       1992 1993 1994
Población por Hogar            
  15 años o más     39,831 41,004 42,213
Fuerza de trabajo       26,290 26,879 27,654
  Empleados     23,696 24,382 25,032
    Trabajando        
      menos de 40 horas 7,680 8,265 8,369
      40 horas y más 16,016 15,824 16,373
    Sub
empleados
  4,866 5,282 5,353
      Visibles 2,463 2,680 2,652
      Invisibles 2,404 2,602 2,701
  Desempleados     2,594 2,497 2,622
Participación en la fuerza de trabajo            
  Tasa (%)     66 65.6 65.5
Tasa de Empleo(%)       90.2 90.7 90.5
Tasa de desempleo (%)       9.8 9.3 9.5
Tasa de subempleo (%)       20.5 21.7 21.4
  Tasa de subempleo visible          
  como % de la fuerza de trabajo     9.4 10 9.6
  como % de los empleados     10.4 10.9 10.6

Nota:las cifras pueden no sumar correctamente debido al redondeo.
Fuente: Estadísticas de trabajos vigentes, Departamento de Trabajo y Empleo.

El panorama en términos de seres humanos desempleados es revelador: 1992, 2.594 millones, 1993, 2.497 millones, y 1994 2.622 millones. ¡Ciertamente un escenario de aumento de los desocupados! (Ver cuadro 2)

Cuadro 2. Crecimiento del Desempleo
(El caso Filipino)

Año PBN Empleo
  Tasa de Crecimiento Tasa de Crecimiento*
1992 0.06 –0.009
1993 2.77 0.005
1994 5.12 –0.002

* Los cómputos se basan en el año anterior.
Fuente:Cuentas nacionales de las Filipinas, NSCB. Estadísticas de trabajos vigentes, Departamento de Trabajo y Empleo.

El panorama del subempleo es aún más preocupante. Más del 20%, o sea un quinto de los empleados, están en realidad subempleados. En 1992, la tasa de subempleo estaba en el 20,5%; subió a 21,7% en 1993, y bajó levemente a 21,4% en 1994. La cifra absoluta de subempleados aumentó continuamente de 4.866 millones en 1992 a 5.824 millones en 1993 y 5.353 millones en 1994.

Y si las cifras que brinda el gobierno preocupan, los problemas reales de empleo, desempleo y subempleo pueden ser aun peores. Las definiciones oficiales de estos términos son tan laxas, que una persona que trabaja una hora por semana puede considerarse "empleada". De este modo, los niveles aparentemente altos de empleo disfrazan realidades de desempleo y subempleo.

Por no estar a menudo implementadas las leyes de trabajo, debido a lo inadecuado del monitoreo por parte del gobierno, las condiciones de trabajo en muchas zonas suelen ser indignantes. La explotación es rampante, aún en Metro Manila, los salarios están generalmente por debajo de los niveles de costo de vida, las horas extra habitualmente no se pagan, y la seguridad social está a menudo ausente.

Para ilustrar la calidad del empleo: el sector de la construcción tuvo el mayor índice de crecimiento en empleo, el 12.5% en 1994. En este sector, los obreros trabajan generalmente sobre la base de proyectos, no tienen beneficios sociales y trabajan con grandes riesgos físicos y condiciones difíciles.

Por otra parte, en el sector industrial manufacturero donde las posibilidades de empleos permanentes, seguridad social y mejores condiciones de trabajo son mayores, el crecimiento del empleo fue de sólo un 4%. En el sector agrícola el empleo tuvo un crecimiento negativo del -6.4%. Los trabajadores rurales superan en número a los urbanos dentro de la fuerza de trabajo, la reducción del empleo en el agro es un problema serio.

Exportación de Seres Humanos.

En 1975, el gobierno de Filipinas bajo Marcos adoptó una política "temporaria" de alentar la exportación de trabajo humano, para elevar el intercambio con el extranjero y aliviar las presiones del desempleo creciente. Los TCE (trabajadores con contrato en el extranjero) documentados legalmente son hoy 4.5 millones. Las ONGs calculan que si se incluyen los no documentados, la cifra llegaría a 7 millones de filipinos trabajando fuera de fronteras. (Ver Cuadro 1)

En 1992, el número de TCEs que partieron al exterior totalizaba 686.461. La cifra era ligeramente menor en 1993, de 684.831. En 1994, el número de filipinos que se fueron creció a 719.602.

Con razón, los TCEs filipinos son llamados los "héroes no cantados" del país. Además de aliviar las presiones del desempleo, remiten regularmente ganancias en moneda extranjera que equilibran la economía. En 1992, los TCE remitieron $1,8 mil millones por medio de los bancos. Para 1993, contribuyeron con $2,2 mil millones. En 1994, enviaron a casa $2,9 mil millones. El año siguiente registró un aumento dramático. Durante los primeros nueve meses de 1995, los TCEs remitieron $3,6 mil millones. Los funcionarios del gobierno admiten que los remitos que no pasan por la banca (por ejemplo traídos personalmente por compañeros de trabajo que vuelven) podrían ser mucho mayores.(Gráfica y Cuadro 2)

Un antiguo funcionario de Finanzas ha observado que los remitos de los TCE constituyen el único item de entrada en la balanza de pagos que es continuamente positivo y aumenta en forma estable, a diferencia de las entradas por el comercio, que han estado en déficit desde 1986.

Si bien la ganancia financiera para la economía filipina es impactante, los costos "humanos" de exportar seres "humanos" al exterior para trabajar son avasallantes. La explotación acecha al TCE a cada paso de su odisea. El TCE típico pide dinero prestado a tasas de interés indignantes para pagar a las agencias de reclutamiento. La falsificación de documentos de viaje, sobornos y desinformación sobre las compensaciones reales acompañan su colocación. Los trabajadores domésticos soportan una explotación que es tanto psicológica como física.

Los casos conocidos internacionalmente de Flor Contemplación, que fue condenada a la horca en Singapur, y de Sarah Balabagan, que fue sentenciada a muerte en los Emiratos Arabes Unidos, son ejemplos dramáticos de los sufrimientos que soportan los TCEs.

Los costos humanos son sobrellevados no sólo por los TCES sino también por sus familias. El impacto social sobre los hijos y cónyuges está bien documentado. Sin embargo, la exportación de seres humanos continúa.

Aspectos de género en el empleo.

Si bien tanto hombres como mujeres están sujetos a las dificultades del empleo, subempleo y desempleo, las mujeres son especialmente vulnerables. Ellas contribuyen más en las tareas del hogar, la granja y el lugar de trabajo, y esto no es reconocido generalmente.

En el cultivo de arroz, por ejemplo, el 75% de las distintas fases de su producción es realizado por mujeres. Muchas de las tareas vinculadas al hogar y la crianza de los hijos la realizan las mujeres, aún cuando trabajan también fuera del hogar.

Si bien los hombres superan en número a las mujeres dentro de la fuerza de trabajo, la tasa de desempleo para las mujeres es mayor. En 1992 estaba en un 11,5% comparada con un 8,8% para los hombres. En 1993, las mujeres desempleadas eran un 10,7% de la fuerza de trabajo, mientras los hombres eran un 8,4%. En 1994, constituían el 10,56% de la fuerza de trabajo comparado con un 8,84% para los hombres.

Desde 1974, los TCEs hombres han sido continuamente más que las TCEs mujeres. Sin embargo el número de mujeres TCEs ha ido creciendo permanentemente. En 1994, las trabajadoras mujeres que partían al extranjero superaban a los hombres en una proporción de 60:40. Es decir, 431.761 mujeres viajaron al exterior comparado con 287.841 hombres.

Se ha observado que si bien las mujeres ganan menos que los hombres, tienden a remitir una mayor proporción de sus salarios.

En 1995, una comisión presidencial encabezada por un antiguo juez de la Suprema Corte, recomendó la prohibición de que las mujeres jóvenes trabajen en países donde son particularmente vulnerables.

Esta recomendación no fue implementada por el gobierno. Evidentemente, la posibilidad de una reducción en los remitos de dólares fue una consideración importante.

El Empleo y la Sociedad Civil.

Los sindicatos se encuentran entre los más activos y agresivos en luchar por políticas y programas que sean pro-gente. Desgraciadamente, sólo un pequeño porcentaje de la fuerza de trabajo está sindicalizado en los hechos.

A partir de 1992-1994, que se considera un período de crecimiento moderado para Filipinas, el número de afiliados a los sindicatos es mínimo en relación con la fuerza de trabajo total. En 1992, los trabajadores sindicalizados constituían un 3,42% de toda la fuerza de trabajo. En 1993, esto aumentó levemente a 3,55% y a 3,54% en 1994. Es claro que el aumento en el crecimiento económico no fue acompañado por un aumento en la afiliación a los sindicatos. (Cuadro 3.)

Cuadro 3. Afiliación a los Sindicatos - Filipinas

Año NCR   CAR  
  Miembros Miembros
1992 3,128 518,626 76 10,879
1993 3,440 548,985 79 11,407
1994 3,549 563.960 82 11,564
Información Adicional*        
Detalles 1992 1993 1994  
% sindicalizado sobre el total de la fuerza de trabajo 3.42 3.55 3.54  
         
% sindicalizado sobre el total de personas empleadas 3.80 3.91 3.91  
         
% del total de sindicalizados trabajando en RCN 57.57 57.52 57.61  
         
Región 1   Región 2   Región 3  
Miembros Miembros Miembros
63 20,182 43 5,182 342 67,526
74 20,715 46 5,640 376 69,422
78 20,850 47 5,769 392 70,481
Región 4   Región 5  
Miembros Miembros
510 78,695 176 12,133
593 85,240 192 12,686
641 88,296 197 12,809
(Continuación) Región 6   Región 7  
  Miembros Miembros
1992 227 30,132 209 22,176
1993 254 31,511 255 25,175
1994 261 32,117 285 26,272
Región 8   Región 9   Región 10  
Miembros Miembros Miembros
86 12,677 108 17,024 266 46,390
108 13,662 133 18,433 294 50,956
111 14,136 137 18,917 307 52,497
Región 11   Región 12   Filipinas  
Miembros Miembros Miembros
185 44,007 134 15,000 5,553 900,709
200 45,013 144 15,540 6,188 954,385
210 45,581 145 15,565 6,442 378,894

Fuente: Anuario estadístico filipino, 1994.
Nota: los datos para 1994 cubren sólo de enero a mayo.
*En %.

El número de afiliados a los sindicatos en relación con el total de los empleados no es para nada mejor. En 1992 constituían un 3,8% del total de empleados; en 1993 un 3,9% y en 1994 todavía el 3,9.

No es sorprendente que la mayoría de los trabajadores sindicalizados se encuentren en la Región de la Capital Nacional, donde está ubicada Metro Manila. En 1992, el 57,57% de los trabajadores sindicalizados estaban en Metro Manila; en 1993 el número bajó levemente al 57,52% y en 1994 subió mínimamente al 57,61%.

Aparte de la cuestión de una fuerza de trabajo mayoritariamente no sindicalizada, muchos problemas aquejan al sector de trabajadores, que van desde sindicatos controlados por las compañías, a prácticas injustas rampantes, y un deficiente monitoreo y aplicación de las leyes de trabajo por parte del gobierno.

El hecho de que sólo una pequeña proporción de la fuerza de trabajo pertenezca a sindicatos es un indicador de lo vulnerables y desprotegidos que están los trabajadores.

A pesar de su tamaño mínimo, el impacto de la actividad sindical sobre las cuestiones del empleo, así como sobre otras cuestiones nacionales, sigue siendo significativo. Los trabajadores son siempre la mayoría en las manifestaciones masivas contra las políticas económicas tales como el precio del petróleo y los impuestos. Su participación activa contribuye al éxito de los paros nacionales.

Un hecho significativo ocurrido en los últimos tres años ha sido el drástico descenso en el número de huelgas de trabajadores cumplidas. En 1992, se realizaron 1.209 huelgas que involucraron a 47.797 trabajadores, y 724 días de trabajo perdidos. En 1993 el número bajó a 1.146, involucrando a 35.119 trabajadores y 710 días de trabajo perdidos. Para 1994, había bajado drásticamente a 713 huelgas involucrando a 26.888 trabajadores y 377 días de trabajo perdidos.

Sin embargo, un número de disputas laborales estuvieron manchados por la violencia. En diciembre de 1995, por ejemplo, tres intentos simultáneos de asesinato a industriales importantes - uno de ellos exitoso- fueron vistos en general por la policía como vinculados a problemas laborales.

El Empleo y el Presupuesto Nacional.

Aunque el gobierno considera la generación de empleo y problemas relacionados con este como cruciales para el desarrollo, las asignaciones presupuestales son limitadas. En 1992, el presupuesto para el Departamento de Trabajo y Empleo constituía un 0,28% del presupuesto nacional. Esto mejoró algo en 1993, y aumentó a 0,31%.
Para 1994, aumentó en forma mínima al 0,36%. En otras palabras, la asignación presupuestal para el trabajo y el empleo en los últimos tres años fue constantemente menor al 0,5% del presupuesto nacional.

Cuadro 4. Asignación Regional del Programa de Gastos de Gobierno para el Departamento de Trabajo y Empleo, 1992 - 1994 ( en millones de pesos)

Año Total Presup. de Gob. Total presupuesto "DOLE" En todo el país NCR
1992 308,638 872 542 69
1993 330,237 1,044 713 64
1994 362,038 1,320 888 79
         
Región 1 CAR Región 2 Región 3 Región 4
18 15 16 25 25
18 16 17 25 26
22 18 20 30 31
         
Continuación Región 5 Región 6 Región 7 Región 8
1992 19 28 24 17
1993 20 28 24 17
1994 25 34 29 1
Región 9 Región 10 Región 11 Región 12 ARMM
18 18 20 18 0
19 18 21 18 0
23 22 24 22 0

Fuente: DBM Presupuesto de gastos y fuentes de Financiación (BESF). ´92, ´93, ´94.
Nota: la suma de las cifras puede no coincidir debido al redondeo.

Cuadro 5. Asignación Regional del Presupuesto del Departamento de Trabajo y Empleo*

Año Total Presup. del Gobierno % de "DOLE" sobre el Presup.** Proyectos de Alcance Nacional % RCN %
1992 308,638 0.28 62.15 7.9
1993 330,237 0.31 68.29 6.1
1994 362,038 0.36 67.27 5.9
         
Año Región 1 % CAR % Región 2 % Región 3 % Región 4 %
1992 2.06 1.72 1.83 2.86 2.86
1993 1.72 1.53 1.62 2.39 2.49
1994 1.66 1.36 1.51 2.29 2.34
           
Año Región 5 % Región 6 % Región 7 % Región 8 %
1992 2.17 3.21 2.75 1.94
1993 1.91 2.68 2.29 1.62
1994 1.89 2.57 2.19 1.59
         
  Región 9 % Región 10 % Región 11 % Región 12 % ARMM %
  2.06 2.06 2.29 2.06 0
  1.81 1.72 2.01 1.72 0
  1.74 1.66 1.81 1.66 0

Fuente: Presupuesto de gastos y fuentes de financiación, Departamento de Presupuesto de Gestión (´92, ´93, ´94).
Notas: la suma de las cifras puede no coincidir debido al redondeo.
*Los % Nacional y Regional se computan como proporción del total del presupuesto DOLE (Subsidio por Desempleo).
**En millones de pesos.

La asignación para las distintas regiones del país es igualmente reveladora. Casi los dos tercios de todo el presupuesto del Departamento de Trabajo y Empleo se adjudican a "proyectos nacionales". Como es de esperar, la Región Capital Nacional recibió la mayor asignación regional.

El Empleo y la Ayuda Multilateral/Bilateral.

A partir de 1992, los proyectos con asistencia externa por parte de instituciones multilaterales y bilaterales han decrecido significativamente. En 1992 el valor total en pesos de los proyectos con asistencia externa era de P2.905.965. (Aproximadamente $116.238,6) En 1993, esto bajó drásticamente a P 612.811 (aprox. $24.512,44) y aumentó mínimamente a P 623.889 (Aprox. $ 24.955,56) en 1994. Sólo un poco por encima del 1% de la ayuda multilateral/bilateral fue para proyectos centrados en la generación de empleo: 1,45% en 1992, 1,04% en 1993, 1,34% en 1994.

Cuadro 6. Número de Huelgas Realizadas, Trabajadores Involucrados y Número de Jornadas Perdidas (1992 a 1994)

Año Nº de huelgas Trabajadores involucrados Días de trabajo perdidos
1992 1,209 47,797 724
1993 1,146 35,119 710
1994 713 26,888 377

Fuente:Anuario estadístico filipino, 1994.

Resumen; Las Buenas Nuevas y las Malas Nuevas.

En síntesis: las buenas nuevas son que la economía está creciendo. Las malas nuevas son que la pobreza sigue siendo un problema pernicioso, a pesar de que el gobierno sostiene que los índices de incidencia de la pobreza disminuyen.

Las buenas nuevas son que el gobierno informa que el nivel de empleo es alto. Las malas nuevas son que el crecimiento no es acompañado por un aumento del empleo. El desempleo está en alza, y la última cifra es del 11.9%.

Las buenas nuevas son que los remitos de los TCEs están en constante aumento y contribuyen significativamente a la balanza de pagos. Las malas nuevas son que el gobierno no prohibió la exportación de mujeres jóvenes como artistas y trabajadoras domésticas a ciertos países principalmente a causa de la pérdida potencial de ingresos.

Las buenas nuevas son que los sindicatos participan activamente en el proceso de desarrollo. Las malas, que son sólo una mínima proporción de la fuerza de trabajo.

Las buenas nuevas son que el número de huelgas y jornales perdidos ha descendido significativamente. Las malas, que algunas de estas huelgas estuvieron manchadas por la violencia.

Las buenas nuevas son que el gobierno filipino ha creado estructuras y mecanismos para implementar los compromisos con la Cumbre Social y Beijing, p. ej. la Agenda de Reforma Social (ARS) y la Comisión Anti-Pobreza. Las malas, que las adjudicaciones presupuestales para promover el trabajo y el empleo son mínimas. Lo mismo va para los proyectos con asistencia externa.

Las mejores noticias son que cada vez más la sociedad civil está monitoreando la implementación de los compromisos gubernamentales.

Cuadro 7. Ayuda Multilateral/Bilateral Centrada en la Generación de Empleo, Proyectos con Asistencia Externa por Acreedor/Donante

Detalles   Programa 1992 Programa 1993 Programa 1994
Banco de Desarrollo Asiático        
  Proyecto de Educaciòn tecnológica agraria 10,573 1,541 11
Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (BIRD)        
  Proyecto de capacitación vocacional II 0 4,829 8,360
Acreedores del campo y otras instituciones financieras        
  Empresariado cooperativo para el desarrollo rural (DANIDA) 999 0 0
  Promoción de industrias de pequeña y mediana escala en Mindanao S. (FRG) 1,994 0 0
  Programa de Desarrollo de Recursos Humanos para Filipinas (FRG) 1,210 0 0
  Proyecto de desarrollo empresarial para el campo (FRG/GTZ) 0 0 0
  Proyecto de techo y capacitación de mano de obra II (JICA) 13,875 0 0
  Progr. de construc. de capacidades p/ la productiv. p/ mujeres con desventajas sociales (JICA) 7,786 0 0
  Proyecto rural de generación de sustento (JICA) 0 0 0
  Proyecto de desarrollo de mano de obra científica y técnica (JICA) 586 0 0
  Programa de desarrollo de mano de obra para el sector no convencional en Asia (UT-Holanda) 1,603 0 0
  Asistencia española para el Programa Integrado de sustento (España) 3,500 0 0
Total   42,126 6,970 8,371
Total de Proyectos con Asistencia Externa para 1992-1994   2,904,965 612,811 623,889
Porción porcentual de los proyectos centrados en el empleo   1.45% 1.04% 1.34%

Fuente: Presupuesto de Gastos y Fuentes de Financiación, DBM 1994.

 

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